Guggenheimweh

Todos sabemos que abrir un restaurante sin haber leído a Hegel puede tener algunas consecuencias (hallarán la explicación en la obra de l’Éngagement Triptique : “Mix Memorias”, todavía sin publicar). Entre esas consecuencias hay algunas que aparecen evidenciadas en el restaurante que se encuentra en el Guggenheim Bilbao y que refieren a la diferencia de los niveles entre lo pretendido y lo alcanzado.
De entrada, constatar un altísimo nivel de realización culinaria , un servicio profesional y amable con gotas de solemnidad ligera y un “tempo” de puesta en escena más que correcto. Pero no basta para que la idea original llegue como debiera, y por qué: Evidentemente porque estamos ante una cocina “esencialista” pero carente de evocación y nos ofrece una purificación gastronómica pero nos enfría el espíritu.
No es el caso de enumerar cada plato en sus aciertos, que muchos hubo, o en sus defectos, que en menor medida también. Porque es un restaurante que desde el inicio ofrece un concepto y como tal debe ser juzgado; en este contexto es donde debe hacerse ver su evolución y su cercanía a lo que esperamos nosotros de una propuesta tal. Cierto que sus novedades no lo son tanto pero su “raison d’être” de jugar a los alquimistas es, al menos, de una honestidad y capacidad fuera de discusión.
Cuando hay altas miras, debe haber alta comprensión y por eso se ha utilizado “Heimweh” (añoranza, nostalgia); sólo añoramos lo que valoramos y por eso, en la etapa que comenzarán en otro espacio del museo a partir de enero de 2010 les emplazamos a que no sólo corrijan los desaciertos culinarios, sino que sepan transmitir la atmósfera intelectual de concentración y moderada sorpresa que son las premisas de su cocina. Respecto a términos como fascinación, encanto, sensualidad y un cierto romanticismo, fundamental para una cena en pareja o la narración de las mil veces repetidas anécdotas con los amigos, debieran buscar su referencia en binomio Ozu + Le grand Véfour.
Restaurante Guggenheim bilbao | Link
Más fotografías | Flickr



muy fino, mesié, veramente fino! le alabo el olfato y doy fe de su excelente pituitaria: no sólo hay que ser bueno, también debe uno parecerlo o mejor dicho, no sólo debe parecer uno bueno, también debe uno serlo. este post es lo mejor que ha escrito usté acá desde que lo frecuento. prosit!
Al magno blogger:
Artículo muy logrado. Esta muy bien esta forma de, escapando de lo técnico (=los platos) y del batiburrillo de comentar mil detalles (que también está muy bien), centrarse en el concepto. Es decir, comentar el “¿usted qué quiere hacer? y ¿qué es lo que hace?”. En definitiva, comentar el concepto.
Un saludo cordial.
Conde de la Maza Jauna
También creo, sinceramente, que es su mejor post Sir Worldgate. Post muy-muy acertado: tanto por la forma/estilo, como por el contenido (aunque confieso que no sé absolutamente nada ni de Ozu, ni de Le Grand Véfour).
Acudiremos en 2010, y pasaremos revista:)
Saludos.
¡Hola!
Muy interesante su post, y muy bien escrito, la verdad. Pero me surge una duda. ¿Cómo sabe usted qué es lo pretendido? Creo que una de las pretensiones más visibles es la que uno muestra en su presentación con la intención de convencer a futuros clientes de forma que se sientan atraídos, pero al mismo tiempo se puedan cumplir las expectativas generadas. Y en este sentido, no creo que la presentación del restaurante en la página web de éste, pretenda atraer a gente con inquietudes culturales, deseosa de sentir calor espiritual o con afán de conseguir una concentración intelectual… Interpreto que con frases del estilo de “arte culinario, sabrosa creatividad”, “disfrutar de excelentes instantes gastronómicos” o “estímulo del paladar” su pretensión es la de hacer cocina algo creativa y moderna aprovechando el tirón del edificio y acabar haciendo que sus clientes disfruten de lo esencial: buena comida y bebida, y un entorno un poco pijo-fashion.
Tboneheim.
Ya le vale cong este sir Anthony ! Para cuando el próximo post o artículo ??
esclarecedor artículo. molt bo.
gracias.
Absolutamente de acuerdo…
Dificil hacer lo que tu dices en un contexto como el Guggenheim, ejem ejem.
Además, poca literatura entre el personal…