Sarabeth’s at The Whitney

Hace unos meses ya escribí un post sobre la comida en museos, así que no voy a enrrollarme otra vez sobre cómo me gustan este tipo de cafeterías. Pero recordando lo que ya dije entonces, el restaurante que Sarabeth tiene en The Whitney Museum of American Art, en el 945 de Madison Avenue, esquina con la calle 75 (mapa), es uno de los que encajarían en la categoría de restaurantes útiles para ofrecer un refrigerio al visitante de un museo, aparte de ser un extraordinario lugar para cualquier comida de otro tipo.


Empecemos por el principio: el edificio en el que está situado, y que comparte con el magnífico museo Whitney de arte americano, es la actual base que el magnífico arquitecto húngaro Marcel Breuer (de la escuela Bauhaus, cómo no) proyectó en 1966 como nueva sede de aquel museo fundado por la hypermegamillonaria Gertrude Vanderbilt Whitney (de los Vanderbilt de toda la vida, y casada con uno de los Whitney de toda la vida) en 1931. No es dificil distinguir su fachada (en la primera foto de este post) de la de sus vecinos del Upper East Side, con ese aspecto de gran mole de granito negro parcialmente exento de ventanas.
Sus interiores (en las dos fotografías superiores) presentan ese aspecto tan “descuidado” de la arquitectura brutalista con el cemento visto con las marcas del encofrado enfatizadas. No soy yo muy amante de este estilo, pero confieso que en este edificio en concreto adquiere (paradójicamente) cierta elegancia que no he visto en otros (como en el SouthBank londinense).
A COMER:
Sarabeth es una famosísima marca estadounidense de repostería que yo conocía y admiraba por sus orgásmicas mermeladas, de las que ya os he hablado de pasada alguna otra vez. También tienen una serie de restaurantes en diversas localizaciones de New York y Florida.
La carta de comidas (también hay una para brunches y otra de postres) nos ofrece platos generosos pero simples, generalmente pensados como platos únicos, como ensaladas, sandwiches (incluidas las hamburguesas, etc.), y platos calientes y fríos.
El Dr. Cabrera, que me acompañaba en la incursión, pidió una One Great Burger with fresh ground sirloin, arugula, tomato on a brioche bun served with French Fries (Una gran hamburguesa con carne de solomillo, rúcula y tomate en un bollo brioche servido con patatas fritas):

Yo me decanté por un Jumbo Lump Crabcake Sandwich on Sarabeth’s toasted English Muffin with tartar sauce, mixed greens with roasted beet and apple (=pastel de cangrejo sobre un scone, con salsa tártara, ensalada y trozos asados de remolacha y manzana). Sabrosísimo, pero no agresivo. Absolutamente magnífico. Creo que me he <s>aficionado</s> viciado a estos platos de marisco que hacen en la costa noreste de los Estados Unidos.
Desafortunadamente, en el momento en que iba a sacar una fotografía al plato, vino una camarera y me dijo que estaba prohibido sacar fotografías a la comida, tal y como ponía un cartelito a la entrada (que no había leído, naturalmente):
“Fotografiar comida de Sarabeth
está prohibido.”
Pensando “qué cosas más raras prohibe esta gente” seguimos disfrutando de nuestra comida: con el postre de Ramón, un Warm Bread Pudding with Vanilla Bean Sauce (un “flan con pan” y natillas, básicamente) y con el mío, un Biscuit Strawberry Shortcake (una tarta de fresas cósmica-sideral-hiperdiabética, con nata “de verdad”).
Los precios son correctos, unos 15 dólares el plato principal. El servicio está incluido en la cuenta (cargan un 17.5%, creo recordar), así que no hay que dejar propina. La comida es magnífica y el entorno merece la pena. Salvo la tontería de no dejar sacar fotografías, un lugar muy recomendable para una “comida ligera” (es un decir, en América todo es “a lo grande”) y sin complicaciones.
The Whitney | Link
Sarabeth’s | Link
Más fotografías | Flickr



Aquí un bilbaino que sigue tu blog intermitentemente.
Hace un mes estuve con la familia en NY y para celebrar un aniversario fuímos a cenar al Sarabeth’s frente a Central Park. ¡Un éxito absoluto!
La ensalada de marisco buenísima y con sustancia. Y el Jumbo Lump Crabcake muy curioso.
Gracias por la recomendación.