Carnegie Deli

Sigamos con una entrega más de “comidas míticas en Nueva York (¿hay alguna que no lo sea?)”. Hoy les propongo un sitio y un plato que encaja a la perfección en la filosofía “todo a lo grande” que parece que se impone cuando se trata de La Ciudad: el monstruoso sandwich de pastrami de Carnegie Deli, en el 854 de la Séptima Avenida, semiesquina con la calle 55 (mapa).
Empecemos por el principio. ¿Qué demonios es el pastrami? Recurrimos a Wikipedia… es lo que hay:
Pastrami (también llamado Pastrón) es un producto elaborado con carne roja (generalmente carne de ternera) sometido a proceso de salmuera. El proceso de elaboración del pastrami es sencillo: se desangra (usualmente con ayuda de un prensado) y se pone la carne en salazón a secar, se le aplica algunas hierbas y especias tales como ajo, pimienta negra, mejorana, albahaca; y finalmente se ahuma. Aparte de los procesos de añadidura de pimienta negra y ahumado, el proceso es muy similar al empleado para obtener el Corned beef. En Reino Unido y en los Estados Unidos la carne de ternera es cocida tras el proceso de salazón.
Ahí queda eso.
La manera más típica de servir el pastrami es en forma de emparedado, y de estos típicos “pastrami sandwiches” uno de los sitios más famosos (con permiso del de Katz’s Deli) es el de Carnegie Deli. Por eso fui y pedí que me pusieran uno para llevar.


El paquete incluye, además del sandwich, una bolsita de plástico con dos pepinillos y un tarrito con una cantidad más que suficiente de mostaza americana dulce (en las fotos superiores).

Y luego, naturalmente, está el propio sandwich. Un colosal mutante rojo envuelto en papel de aluminio que al desenvolverlo uno ya se llena de golpe antes siquiera de dar el primer mordisco al monstruo. Este bicho es tan agresivamente voluminoso que hay quien ha hecho la equivalencia para demostrar que se pueden sacar hasta cinco sandwiches hermosos de uno solo de estos hechos en Carnegie Deli por los que cobran 14,95$.
Lo gracioso del tema es que el pastrami está bastante bueno. No, no es el manjar más maravilloso y orgásmico que he probado… pero es equilibrado, sabroso e intenso. Vamos, que más allá de la cantidad, es un bocado interesante.
Para terminar, un dato que será muy descriptivo para aquellos que conozcan mi capacidad de ingesta: no, no fui capaz de comerme ni la mitad de eso de una sentada. Aunque también es verdad que no soy muy de comer mucha cantidad de una misma cosa…



Dices que no fuiste capaz de comerte ni la mitad de eso de una sentada.
Te veo flojo, Andoni.
La próxima vez si te sobra algo , ya te daré una bolsa de plástico del eroski, y me lo guardas. Tiene una pinta deliciosa !
Yo me traje de allí un librito de recetas típicas de deli y viene la del pastrami, pero madredelamorhermoso la que se tiene que liar para hacer uno de esos. Algún día probaré el que venden aquí, aunque no tiene pinta de ser ni la mitad de jugoso que el de allí. Yo del Carnegie me llevé la tarta de queso (que me comí en tres tandas), el bocata de pastrami fue del Katz’s
Muy rico todo. Las fotos son preciosas. Un saludiño.
Excelente y simpático lugar, lleno de fotos de ilustres famosas visitas a este restaurant. Un lugar acogedor dentro de esta gran ciudad. y el sandwich de pastrami, lo devoré completo de una sentada.