Al hilo de un artículo que escribí hace unas semanas y a lo que algunos queridísimos lectores comentaban acerca de mis reflexiones (y de las suyas), quisiera aportar un documento más al debate. Se trata del editorial publicado por el Diario Vasco ayer, domingo, a modo de balance de la edición de 2008 de la Quincena Musical de San Sebastián. Aquí lo tienen:

La Quincena de Oro

La Quincena Musical donostiarra ha completado una nueva edición con un renovado éxito que ha tenido como exponente esencial al fiel respaldo del público. En un año olímpico como el actual, la edición número 69 del certamen donostiarra se ha hecho acreedora a una indiscutible medalla de oro musical. Esta nota sobresaliente abarca también al récord de recaudación alcanzado en un verano en el que otros festivales de renombre como el de Santander o Perelada no han estado en condiciones de presentar el mismo balance. El decidido respaldo del público a la Quincena se ha plasmado muy especialmente en citas como las de Chillida Leku, el ciclo de música antigua o el de jóvenes intérpretes, que han visto agotadas sus localidades. La fidelidad y compromiso del público constituyen dos rasgos característicos, que convierten a la Quincena donostiarra en una expresión artística musical de carácter singular con una gran capacidad potencial de atracción para los artistas de renombre internacional que acuden a San Sebastián. Pero además, la edición de este año merece una mención especial en el plano artístico, ya que los intérpretes más jóvenes han sido quienes han protagonizado los conciertos más destacados.

El éxito de la Quincena donostiarra ha vuelto a pivotar esta vez sobre el valioso activo de una eficiente organización dirigida por José Antonio Echenique. El trabajo de este equipo ha sido protagonista determinante para que San Sebastián y su Quincena consoliden su carácter de cita musical con prestigio internacional. La Quincena se ha ganado por méritos propios un lugar privilegiado entre las citas más relevantes del calendario musical europeo, afianzándose como una referencia indiscutible en la expresión de fórmulas de difusión cultural de calidad cercanas al público al que van dirigidas y gestionadas con creatividad y rentabilidad de los recursos disponibles. Una combinación de ingredientes que, junto a una sabia integración musical entre lo popular y elitista, lo innovador y lo tradicional, revalidan para la Quincena su condición de certamen de referencia internacional. El milagro de la Quincena Musical donostiarra es posible cada año gracias a un ajustado y exigente presupuesto, que dista mucho de la dotación financiera de la que disfrutan otros certámenes mundiales de renombre con los que la Quincena compite cada año en calidad artística. Un esfuerzo que el público aprecia en cada edición respondiendo con su apoyo comprometido a una organización excelente y a una programación de elevada calidad artística y musical.

Me gustaría lanzar unas preguntas hacia mis lectores, especialmente a aquellos que han asistido a alguno de los múltiples actos de la Quincena de este año: ¿alguien se cree algo de lo que pone este artículo? Sea cual sea la respuesta a esa pregunta, ¿creen que este tipo de opiniones (mayoritarias en mi opinión) juegan a favor o en contra de un panorama musical próspero?

Yo este año no he asistido a ningún concierto en San Sebastián (no sólo en la Quincena, tampoco en lo que llevamos de año), por lo que me adelanto a los comentarios que pudiera haber y declino opinar sobre la calidad de los conciertos.

No tengo ni idea de en base a qué criterios afirman que “la Quincena se ha ganado por méritos propios un lugar privilegiado entre las citas más relevantes del calendario musical europeo”, pero les aseguro que allá donde he ido yo a escuchar música (desde Berlín hasta Londres, pasando por París, Milán o Lucerna) no tienen ni puñetera idea de qué demonios es la Quincena Musical.

Casualmente, también se publicaba ayer una interesantísima entrevista realizada por Mikel Chamizo al director del festival, Jose Antonio Etxenike, que acaba de declarar su intención de abandonar su cargo en un plazo máximo de dos años. En ella, además de múltiples excusatio-non-petita-accusatio-manifesta’s como “Hay que empezar diciendo que éste era un año un poco especial”, declara su frase-titular: “Quien me sustituya debe replantearse la relación con el público”. Básicamente, viene a decir que los grandes males de la Quincena Musical (y otros) vienen dados por un público “conservador”, cuyos gustos se han tenido “demasiado en cuenta”. Y luego viene mi frase favorita:

Conozco un poco al público de Donostia y sus alrededores, y la Quincena Musical, aunque en sus inicios fuera otra cosa, en el 2008, como la mayoría de los festivales del Estado, no deja de ser un festival doméstico, que no aspira a la internacionalidad porque no hay dinero para ello.

El primer paso para solventar un problema suele ser el de reconocer su existencia. En caso de que sea yo el único que lo piense, me callaré (es broma, claro). Pero si están de acuerdo díganlo. Repitan conmigo: “EL DIARIO VASCO NO TIENE RAZÓN” y empezaremos a analizar a quién se debe echar la culpa (si es que hay que echársela a alguien), qué se debe mejorar y cómo debe hacerse.

Los problemas no desaparecen por sí mismos. No miremos a otro lado.

Fotografía principal | Chalo84 en Flickr
Artículo ‘La Quincena de Oro’ | DiarioVasco.com
Entrevista en Gara | «Quien me sustituya debe replantearse la relación con el público»


2 comentarios a “Quincena de cartón-piedra”  

  1. Gravatar Icon 1 COROCOTTA

    Eso de ser AGRADAORES de la clientela no solo pasa con la Quincena, sino a casi todos los niveles en esta jodida Sanse y provinzia. Algo se salvará claro….!!

  2. Gravatar Icon 2 toritobravo

    Ay Sir Worldgate!
    No me extraña nada. Piensa que en general, en las vascongadas, lo mediocre es lo mejor(eso en el mejor de los casos; a veces, lo peor es… lo que hay), y quienes como usted o un servidor aspiramos y exigimos algo mejor… pues simplemente no somos más que unos indeseables que no valoramos lo patrio.
    No desespere, llegará ese día en aquí las cosas no sólo se hagan mal o peor; mientras tanto quien suscribe seguirá asistiendo a los mejores conciertos, en Berlin, Wien, Luzern oder Salzburg oder… (de momento queda descartada la kintzena, a la que como recordará, estuve una vez y no dure mas de 10 minutos… exigente que es uno).

    Ah, y EL DIARIO VASCO noooooooooooooooooooooo tiene razón.

    Gutten nacht

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