¿De verdad podía haber sido peor? Pues no mucho.

El estropicio Philharmónico de unos días antes obligó a los organizadores a trasladar los tres conciertos que esperaba con ansia desde hace más de un año al auditorio de la Waldbühne, construido por los nazis al lado del famoso Estadio Olímpico para los Juegos de 1936, que cuenta con un aforo para unas 22.000 personas.

Como es tradicional en este sitio, la muchedumbre acompañó el acontecimiento con una merendola a modo de picnic campestre. Algunos llevaron fruta, otros compraron fideos, helados… nosotros nos quedamos con un (triste) bretzel.

Hacia las ocho y cinco (impuntualidad extraña en los conciertos de la Philharmonie) apareció en escena el director artístico de la Berliner Philharmoniker, Simon Rattle, alias Harpo Marx / Duquesa de Alba. Su yerma oratoria se vio continuamente interrupta por los indiscriminados aplausos del respetable (!). Tras emitir algunos sonidos en forma de palabras, sin decir nada (p.e. “¡vaya semana!”), se fue tal como vino. Acudieron Claudio Abbado y Maurizio Pollini, bajando las escaleras cual ancianos desvalidos y dieron comienzo al espectáculo.

Resultó dolorosamente obvio nada más empezar que el emplazamiento no era en absoluto adecuado para un concierto de música culta más allá de las habituales exhibiciones de “clásicos populares” como overturas de óperas, etc. Quedó igual de patente que el Dr. Cabrera, que nos bendecía con su compañía, tenía toda la razón al afirmar que el concierto NO iba a merecer la pena.

Tras escuchar el Concierto para piano, dos helicópteros militares, avioneta, urracas, comentarista de campo de fútbol vecino, gritos de una niña y orquesta, en Sol Mayor (hasta que atardeció y llegó el “fresco moderado”) de Ludwig van Beethoven… y espontáneos, no tuvimos ninguna duda: abandonamos el complejo sin “escuchar” el Te Deum de Berlioz y nos fuimos a cenar a un tailandés con la esperanza de que, el año que viene, ningún contratiempo haga que no se cumpla de nuevo aquello de “Las visitas de Claudio Abbado a Berlín suponen la certeza de algo extraordinario“, tras el catastrófico paréntesis de este año.

P.D.- En el programa de mano (ver foto debajo de estas líneas) se indicaba, en alemán traducido como buenamente puedo: “Querido oyente, la acústica de esta sala es tan mala que hasta los sonidos de fondo son claramente audibles”. Ya nos dimos cuenta, ya.

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Fotos | Flickr


2 comentarios a “¡Que Te De(u)m!”  

  1. Gravatar Icon 1 Count van der Maza

    Egregio blogger,

    Se le olvida añadir el avión (además de la avioneta) que también formó parte del concierto, :-)

    En el 2007 no pude ir por la visita del insigne Michael Porter…en este 2008 se quema la Philarmonie…¿qué pasará en 2009? ¿seguirán vivos tanto Pollinni como Abbado? ¿el asesinato de un ciclista en Prenzlauerberg impedirá el concierto?…

    ¡Queda un año!

    Saludos cordiales.

    Conde de la Maza Jauna

  2. Gravatar Icon 2 Pedro Gaztañaga

    Dear Sir Anthony:

    ¿Se sabe algo de la expedición Berlin’09?

    Estaremos atentos a sus informaciones.
    Atentamente,
    Peter

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