Como sabrán todos aquellos fisgones que sigan mi día a día en Twitter, hace un par de meses comencé a acudir a clases del Curso de Primavera de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa (en adelante, SFG).

A modo de clausura de dicho curso la SFG decidió, de forma temeraria pero tradicional, convocar un Rally Fotográfico para evaluar los efectos de su sistema educativo y supongo que, de paso, no perder la oportunidad de reirse de nosotros, pobres alumnos.

Tal y como pedían en las bases publicadas en el blog de la SFG, había que entregar siete fotografías, una de cada tema propuesto. Las fotografías NO podían estar editadas de ninguna manera, es decir: iban directamente de la cámara al DVD, y debían ser NUEVAS.

Allá van las que hice:

Autorretrato

Qué quieren que les diga… yo me lo pasé bien sacándola. Es posible que inaugure una serie de fotografías de inodoros que acometeré en los próximos meses, si mi agenda me lo permite.

A modo de curiosidad: el libro que tengo entre manos no es otro que “Fotografía digital de alta calidad” del maestro fotógrafo José María Mellado. No tengo dudas de que ningún juez se dará cuenta de ello, pero bueno.

Enfoque / desenfoque

Esta es la que menos me gusta de las que saqué. Pero bueno. La cosa era escoger una gran apertura para que la profundidad de campo fuese la menor posible y que por tanto el final del trozo de pan no se viese enfocado. Una sosada de foto, vamos.

Sensación de movimiento

Esta tampoco es que me haga una gracia especial, pero obedece al enunciado del tema en las bases del concurso: “No vale que la moto parezca parada en el tiempo o haciendo equilibrios; se tiene que ver el movimiento”. Vamos, que lo que querían era que usásemos un tiempo de exposición lento para que se vean las cosas “movidas”. Lo que se dice un “barrido”, vamos.

Así que subí a la pasarela que cruza la N-1 entre Anoeta e Illumbe y me tiré media hora sacando fotografías. Era empezar a sacar la foto (de 30 segundos de exposición) y acabarse los coches, pero bueno. Ah, y hacía frío. Todo sea por el noble arte de la fotografía…

Retrato humano

Gracias a la inestimable colaboración de mi gran amigo y no menos grande fotógrafo Chalo y tras unos 15 o 20 intentos fallidos (Chalo se llevaba el bofetón, pero los globos no reventaban) al final hubo una foto que salió bien. Qué dura es la vida del fotógrafo… y la del modelo, ni les cuento.

Composición en dos colores

Sencillito, ¿no? Alubias negras de mi abuela y una alubia blanca de vayaustedasaberquién. Por cierto, el brillo de las alubias es porque mi madre tuvo la feliz idea de que quedarían mejor untándolas con un poco de aceite de oliva. Una guarrada.

Agua

Esta fue más o menos igual que la foto del retrato humano: Chalo tuvo que reventar una docenita larga de globos llenos de agua hasta que conseguimos sacar una foto a alta velocidad en la que pillé el globo “a puntito”. De hecho, medio globo no ha reventado aún (ver lo rojo, en la parte derecha).

Libre

Si tras el miércoles que viene notan que tengo la voz más aguda de lo normal, será probablemente por culpa de esta fotografía. Pero el hecho es que aunque mi queridísima y bellísima amiga Nerea salga especialmente desfavorecida (por lo que seré severamente castigado), es mi fotografía preferida de todas. Eso sí, hay que aclarar que el elemento principal de la fotografía no es mi Nerea, sino la copa de helado de Miremont… y más concretamente ese chorretón de helado DE AVELLANA que le cae por este lado. Qué maravilla de foto…

Fotos | Flickr