Ølsen

Ramón me había comentado unas semanas antes de irme a Madrid que había estado en un restaurante escandinavo que no estaba del todo mal, así que puse a Ølsen (Calle del Prado 15, Madrid) en mi lista de sitios a visitar dentro de la semana gastonómica madrileña.
Parece ser que el Ølsen original abrió sus puertas en la Argentina (C/Gorriti 5870, Buenos Aires) de la mano de Germán Martitegui y tras el éxito de público y crítica abrieron otro en Madrid. Desconozco si hay más restaurantes de estos repartidos por el mundo.
En el sótano, además de unos baños con signos genéricos un tanto crípticos, podemos encontrar el Belvedere Lounge, donde se pueden tomar copas con música y ambiente super-cool hasta altas horas de la madrugada.
La decoración del local: de diseño, minimalista, contemporánea, ecológica, biológica, orgánica y natural, … muy nórdica, vamos. Unas ramas de árboles decoran las paredes del local, todo en tonos beige o marrones, más o menos tostados. La cocina se puede ver a través de una ventana azulada. La cubertería, la vajilla, la cristalería, la ropa de mesa… todo nos recuerda un poco bastante mucho las directrices interiorísticas complementarias “sugeridas” por IKEA a golpe de ofertas, aunque no lo sea (que no son de IKEA, vaya).
Nada más pedir la comida nos traen un… “palo” (al que llaman “brödera”) en el que han introducido varios bagels (o “rosquillas de pan”, diría yo) hechos con harinas de distintos cereales y adornados con semillas de diverso tipo. A mi me pareció un detalle genial… y encima había algunos que estaban muy buenos. ¿Qué más se puede pedir?

Menú
Del sugerente y variado menú hicimos la siguiente elección:

JAVI: Gratín de endibias con jamón crudo. Un plato sencillo, sin complicaciones, pero que no encontramos con demasiada frecuencia en la hostelería española. Igual es que el sabor amargo de las endivias no tiene demasiado éxito por aquí abajo. Por cierto, en Abril estábamos en temporada de endivias, así que dos puntos a Ølsen por la atención de incluir productos de temporada en el menú.

YO: Blini de “panpernickel” (¡y yo que creía que era “pumpernickel“!) con salmón ahumado y nata agria. No es que fuera para tirar cohetes, pero la verdad es que estaba bueno. El blini, excepcional; el salmón, aceptable y la nata agria… ¡nata agria! Sí, señora, hay más natas que la “nata de toda la vida” (consulten “Types of cream” en wikipedia, en inglés).

JAVI: Salmón con huevo, patatas fritas y alcaparras. El plato que bajó la media. El salmón estaba demasiado hecho, y lo “bonito” del plato no compensaba el error.

YO: Tarta de espinaca con beicon y queso azul. Magnífica. La base hojaldrada era un poco dulce y elástica, recordaba a la masa de los croissants.

JAVI: Helado con frutas de estación. El helado estaba bueno, las frutas estaban buenas. Punto.

YO: Torta de ciruela con crema de nuez. Sideral. No tenía nada especial, pero esa “cubierta” de ciruelas con canela fue sublime.
Conclusión
No es un restaurante de culto, al que debamos incluir en cualquier guía culinaria de Madrid como destino de peregrinación. Pero si coincide que están por la zona y buscan un sitio para comer, es una opción a tener en cuenta. Especialmente por los precios, que nos parecieron correctos: había un menú “barato” compuesto por una sopa, un sandwich y postre por 10€ y el menú que tomamos nosotros era de 15€. Bebidas incluidas.
Volveré.
Fotos | Flickr
Sitio web | Ølsen Madrid



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