Mientras dábamos unas vueltas por el barrio, esperando a que abriera Oriol Balaguer, encontramos en la C/ Conde de Peñalver nº 40 un edificio magnífico. (Click aquí para ver la foto más grande).

Leo en Madridpedia:

La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas se encuentra en la Calle Conde de Peñalver, en el número 40.
Fue construida entre 1967 y 1970 por el arquitecto Cecílio Sánchez-Robles Tarín y reformada por el también arquitecto Manuel Mateo Sanz en 1989. Es también el Convento de los Padres Dominicos.”

El templo fue diseñado en el mismo año en que Louis Kahn decía aquello de “Ante todo debo decir que la arquitectura no existe. Existe una obra de arquitectura. Y una obra de arquitectura es una oferta a la arquitectura en la esperanza de que ésta obra pueda convertirse en parte del tesoro de la arquitectura. No todos los edificios son arquitectura (…) El programa que se recibe y la traducción arquitectónica que se le da deben venir del espíritu del hombre y no de las instrucciones materiales”.

Salvando las distancias, esta iglesia sigue esa tendencia sesentera, que tan poca gracia me hace, de no “domesticar” el hormigón, haciendo que se vean las marcas de las tablas que se usaron para el encofrado. Ejemplos de esto podemos encontrar en todo el mundo: “me cansé” (es un decir) de verlo en Barbican o en el South Bank (ambos en Londres). También lo vemos en la Marina City de Bertrand Goldberg en Chicago (abierto el año en que esta iglesia fue diseñada), por ejemplo. Hoy en día suelen hacer que el encofrado se haga de una forma bastante más “refinada”, como en los magníficos ejemplos que nos brinda Sir Norman Foster en la estación de metro de Canary Wharf o de Bilbao, sin ir más lejos.

En cualquier caso, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas no deja de ser un testigo de una época en la que todavía la arquitectura española seguía las vanguardias internacionales. Supongo que habrá quien discrepe de esto último…


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