Barcelona cañí

Para finalizar, dos meses y medio después, la serie de artículos sobre el viaje la Ciudad Condal hoy les vengo con una reflexión sobre su esencia castiza y cañí.
Nuestro ya gran amigo barcelonés nos guió el domingo (30 de diciembre) hasta los lomos del Collserola, al oeste de la ciudad, donde en el barrio de Sarriá la expedición descubrió lo que fue la revelación del viaje, templo de las patatas bravas, sumum tradicionalista de la EsPaña urbana: el Bar Tomás (C/ Major De Sarrià 49).
Tras acomodarnos en una mesita “al fondo a la derecha” y nada más aparecer el camarero, un hombre robusto de tez pálida y con bigote (no pude evitar acordarme del gran René Artois de “‘Allo ‘Allo!“), empezó el cachondeo (sí, la fotografía está desenfocada…):

René: ¿Qué va a ser?
Natxœ: Tomaremos bravas y cañas…
René: Una caña, dos, tres, cuatro…
Iban: No, yo tomaré una CocaCola.
René: Ya empezamos…
(en ese momento aparezco yo, que estaba en el excusado)
René: ¿Y para el caballero?
Yo: Yo tomaré agua.
René: Sin comentarios…
¿¿¿Hay algo más castizo que una caña con bravas??? ¡¡¡Y qué bravas!!!

Entre el camarero, lo cañí, el ambiente y las bravas: no puedo sino condecorar al Bar Tomás como miembro honorífico del Top Ten de monumentos de visita obligada en Barcelona.
* * *
A modo de conclusión del viaje: si “el sentimiento vasco” es, según las Fellini (Link), Mocedades (y su inolvidable “Secretaria“), la esencia Barcelonesa no puede ser sintetizada en una persona que no sea el gran Peret:

(En el video, hablando alemán y cantando “el borriquito”)
Por todo ello y por mucho más, lanzo esta afirmación categórica: si hay una ciudad esPañola en EsPaña (las dos, con “P” mayúscula), si hay una ciudad en la que Villar del Río se pudiera reencarnar, esa ciudad no está en Andalucía sino en Cataluña. Esa ciudad se llama Barcelona.
P.D.- Ruego que nadie, especialmente en Cataluña, se sienta ofendido por este post. No soy nadie para decir lo que cada cual deba pensar o sentir. Es, sencillamente, un artículo de opinión en clave de humor gastronómico. Bastantes “relaciones hostiles” tengo ya por aquí para que me agencie enemistades también por Cataluña.



Ay… lo cañí. Ojalá nos tomáramos la vida así, con unas bravas y una caña.
Muy buen post, y muy evocador, por cierto.
Simplemente genial las bravas, genial las cañas, genial el camarero…el entorno…
Ay…si aplicásemos un pelín más de humor en este vida, ¿eh, sir Anthony?
Le debemos una a Natxoe, ak ak aaaaaaaaak!!
Saludos cordiales,
Conde de la Maza Jauna
Y EL VÍDEO DE PERETE: NON PLUS ULTRA.
Conde de la Maza Jauna
Desde que vivo en Barcelona he descubierto que la ciudad tiene dos caras: un frenesí por ser o parecer moderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrna; y una manera muy particular de ser castiza, cañí. Es curioso, porque aquí es difícil encontrar gente con acento “neutro” al hablar español. Los hay que hablan con mucho acento de su lengua materna (o adquirida), el catalán; y los hay que hablan con un profundo acento del sur
Así que no hago sino refrendar tu observación y me apunto la dirección para un domingo soleado…mmm… ñam!
¡Qué grandes las bravas! ¡Y qué grande el bigotes!:)
Por supuesto que se le debe una a Nachaoaoa.
Ibán, tienes toda la razón. Era mi primera vez en Barcelona, y me llamó la atención la fiebre por lo moderno en contraposición a lo “sureño”. Una mezcla muy extraña.
Desde luego “el Tomás” es de asistencia obligatoria.
Salu2.
Por cierto, que ya veo que mi tocayo y tú sois famosos…
se os ve en todas partes.
Estoy con el Conde de la Maza comentando la actualidad más cercana que va desde los efectos de la tormenta a los efectos colaterales del 9-M.
Me comenta que vas a vivir la semana santa desde la calle sierpes. Disfruta del Bar Giralda, de los cafés de la plaza de la alfalfa, de las cervezas de El Salvador y de esa ciudad en la que los sentidos se vuelven más sensibles al entorno.
Tenemos pendiente: una cena, un concierto en el Real y un viaje a Londres.
Un abrazo y hasta pronto!!