Ja ni gavariu pa Ruski!

Hace un par de semanas la honorable Señorita B., hermana del señor J, nos invitó a comer en su casa. Ella ha invertido varios años de su vida en vivir en Moscú y actualmente es profesora de la Escuela Oficial de Idiomas de Bilbao, donde da clases de ruso. Como no podía ser de otra forma, nos cocinó un plato típico de aquel país: Borscht (o борщ, en alfabeto cirílico) una sopa caliente de verduras procedente de Europa del Este que es tradicionalmente cocinado usando remolacha como ingrediente principal, lo cual le da el intenso color rojo que lo caracteriza. El que quiera la receta no tiene más que consultar la fotografía del libro de cocina usado en la imagen inferior. Si no pueden verlo bien, intenten a hacer click sobre la imagen para verla más grande.
No me atrevo a especificar la receta en cristiano por dos razones: 1) No tengo ni idea de lo que la Señorita B echó en esta sopa y 2) Supongo que en cada casa centroeuropea harán el Broscht de una manera distinta, así que sería una temeridad escoger una de las tropecientas versiones fácilmente googleables. Escojan la que más les guste.
Eso sí, ante la dificultad de conseguir “smetana” (o Сметана; sí, como el compositor checo), ingrediente básico, en la Gipuzkoa profunda, tuvimos que hacerlo sin esta nata agria típicamente centroeuropea. Días más tarde, paseando por el Carrefour, pensé que podíamos haberlo sustituido con más o menos éxito por crème fraîche, que empieza a hacer acto de presencia por aquí, pero ya era tarde.
Tras la comilona hicimos el tonto durante un rato siguiendo unos ejercicios prescritos por la foniatra de la Señorita B. Algún día colgaré el audio de las instrucciones, para que ustedes también sientan vergüenza ajena.
¿Más fotografías? en mi cuenta Flickr, como siempre: aquí. O después de la pausa.




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