Fenicios de ayer y de hoy
Tras unos días de “relax bloguero” vuelvo para terminar la serie de posts sobre el viaje a Barcelona de hace unas semanas.
La mañana del día de los inocentes amaneció, como el resto de los días que anduvimos por allí, soleado y fresco. Una maravilla de tiempo, vamos. Así que decidimos hacer caso a las recomendaciones que Ibán nos hizo en la soirée lírica del día anterior y nos acercamos al antiguo mercado del Born, situado en el barrio del mismo nombre, al este del Barrio Gótico.

Tras permanecer inactivo como mercado desde los años 70 y completamente cerrado desde que dejó de usarse como espacio para exposiciones y ferias en los 80, en 2002, cuando comenzaron las excavaciones para la construcción de una biblioteca provincial, hallaron bajo la magnífica estructura de hierro decimonónica ruinas de la ciudad medieval que, se creía derribada en el siglo XVIII para construir la vecina ciudadela. Ahora parece que quieren hacer una especie de museo arqueológico. He encontrado un par (uno y dos) de webs que hablan sobre este tema, por si sienten curiosidad.
Pero la recomendación no venía tanto por el propio mercado (que también) como por el propio barrio que lo rodea. Especialmente un par de tiendas “de toda la vida” que se encuentran justo en la Plaza del Comercio. La primera era la Casa Torras (Plaça Comercial 2). Un establecimiento tradicional con una oferta bastante plural de harinas, arroces y legumbres, así como de frutos secos y especias. Ah, y también venden té (es un chiste; el que no lo pille que se aguante, no lo pienso explicar).
La otra tienda era La Ribera, S.A. (Plaça Comercial 11). Venden encurtidos y un estupendo bacalao entre otras mil cosas. No compramos nada por no andar todo el día con las compras a cuestas…

Tras visitar lo sugerido esperamos al Conde tomando un café y un té en el Cafè del Born justo al lado (foto: debajo). Un té verde decente, por cierto.

Tras el refrigerio bordeamos el Parque de la Ciudadela y nos dirigimos, a pie, hacia la villa olímpica. Para cuando llegamos ya era prácticamente la hora de comer (qué raro) así que empezamos a buscar algún restaurante.
Primero lo intentamos por el Moll de Mestral, pero todo parecía excesivamente “prefabricado” así que seguimos andando hacia el norte por la costa. Al ver el “movimiento” que había en el Moll del Gregal decidimos buscar por allí.
Ahora es cuando explico que el de los Fenicios era un pueblo originario de lo que hoy en día correspondería aproximadamente al Líbano. Su actividad económica principal era el comercio, por lo que colonizaron gran parte de los pueblos costeros mediterráneos, incluidas partes de la actual Cataluña.
Con eso no he querido decir, de ninguna manera, que los catalanes sean unos avezados mercaderes con una habilidad superior para rentabilizar sus relaciones. Pero lo afirmo ahora: los catalanes son unos avezados mercaderes con una habilidad superior para rentabilizar sus relaciones.
Dicho lo cual, continúo con la narración: nos introdujimos en la marabunta de mercaderes que poblaba la estrecha callejuela que quedaba entrela hilera de restaurantes y sus “terrazas” (evolucionadas a comedores exentos). Los fenicios intentaban a toda costa raptarnos como clientes con frases que iban desde “Van a ser tres para comer, ¿no?” (sin haberles pedido mesa) hasta “tengo a tres camareras que están buenísimas y con falda corta”.
Si hay algo que me sulfura (entre otras miles de cosas) es que un comerciante ofenda mi criterio para elegir dónde dejar mis “leuros”. Es como cuando en unos grandes almacenes españoles (los únicos que hay) me viene un dependiente mientras estoy mirando algo y me pregunta “¿Le puedo ayudar?”. Si necesito ayuda, lo pido. Y si necesito mesa para tres, también.

Peeeeeeeero… había hambre. Así que una vez llegados al final del mercado fenicio dimos la vuelta por el exterior y nos paramos en la puerta de un restaurante, La Taberna Gallega de Marcos (qué poca confianza inspira el nombre…) para mirar el menú, creyendo que los buitres sólo estaban en el otro lado. A los cinco segundos apareció uno que, al oirnos hablar eusquérico, nos dijo que él había estudiado en Arantzazu, bla bla bla. Todo mentira, naturalmente… pero había hambre y eran 7 euros el menú. Entramos y engullimos en silencio. Luego discutimos de la ética del aborto… pero eso lo dejo para otro día.
Tras salir, dimos un paselillo. Por el paseo marítimo de la Barceloneta llegamos hasta la Plaça del Mar y luego de allí, atravesando el gótico aterrizamos en…

… Cacao Sampaka (Consell De Cent 292), cómo no. Poco se puede decir de este exitoso negocio chocolatero detrás del cual está Albert Adriá, hermano de Ferrán: una variedad increíble de chocolates con todo tipo de añadidos (desde frutos secos hasta especias). Iban se tomó un chocolate caliente tradicional y yo uno azteca… que no me pude terminar porque tenía la comida en la glotis todavía. El Conde nos abandonó.
Salimos. Hicimos unas compras en la tienda de Muji (del japonés “Mujirushi Ryohin” = “no etiqueta, productos de calidad”), como dirían algunos, “Ikea a la japonesa” (vean los anuncios que aparecen en los vídeos). Y dimos mil vueltas antes de ir al hotel.
Cambiarnos (hace más fresco de lo que parece) y… ¡¡¡a cenar!!!
Tras más de una hora rastreando todo el barrio en busca de un restaurante “decente” encontramos uno con bastante buena pinta: Buzzing, en la calle Torrent de l’Olla número 12.

Un ambiente muy “fasion”, lo cual es muy típica de la Barcelona modelna de cartón piedra, pero con un servicio informal pero correcto, amable y un clima agradable.

La carta tampoco estaba mal, y los precios eran correctos. Pedimos un solo plato cada uno, porque el día ya estaba siendo bastante calórico.
Desgraciadamente esta iluminación tan “cul” (!) hizo que casi todas las fotografías saliesen hechas un asco. Así que me limitaré a “cantar” los platos que comandamos:
- Iban: Rissoto negro con ajos tiernos, gambas salteadas y mousse de parmesano.
- Yo: Tataki de atún con ensaladita de hierbas, “tzatziki”, jengibre y mousse de wasabi.
- Yo (de postre): Crème brûlée del día, que llevaba coco… y no consigo recordar qué más.
- Iban, naturalmente, tomó un café con leche.
El atún estaba perfectamente poco hecho y soy un “fan” del jengibre, del wasabi y del tzatziki… así que todo perfecto. La Crème Brûlée era magnífica, y con una magnífica guarnición de granada y… creo recordar que piña.
En definitiva: un sitio no para tirar cohetes… pero definitivamente recomendable.
Ahí terminó el día.
* * *
Casi se me olvida: ese día por la mañana me compré mi nuevo sombrero…

… en la genial y famosa Sombrerería Mil (en Fontanella, 20):




Bonitas fotos, rediez. Me estáis metiendo unas ganas de ir a Barcelona que no es normal.
Jejeje. Pues todavía me faltan un par de posts más de Barcelona. ¡Y el último va a ser el mejor!
Algunas de las fotos son de Ibán [ http://waneonwani.com/ ] y su megacámara. Puede verlas en Flickr [ http://www.flickr.com/photos/munduate/sets/72157603553321972/ ].
¡Gracias por el comentario!
De nuevo obró el milagro. 7,20 leuros por un menú…que desembocó con una tertulia en torno al aborto es algo muy remarcable. Efectivamente, esta gente mantiene siglos más tarde esa cosa que creo nos falta a los vascongados: saber vender o ligar, que es lo mismo. A nosotros, más chulos que un ocho, que nos compren y que nos liguen.
Y lo mismo que comimos en dos ocasiones por menos de 10 leuros leo esta noticia en el diario económico Expansión, que versa sobre el concepto low cost en la alta gastronomía…
Link: http://www.expansion.com/edicion/exp/empresas/es/desarrollo/1080677.html
Saludos cordiales,
Conde de la Maza Jauna
Buenas tardes, excelencia.
El artículo que vincula no se merece quedar relegado a un comentario (aunque sea suyo). Le dedicaré, si no le importa un post particular a la criatura en cuanto me sea posible.
Grasiaeaeaeaeaeas por el comentario.
Buenas tardes S.A.W.:
Me alegro de que el artículo que le he enviado le haya gustado y que le dedique un artículo para ver las implicaciones de ese nuevo concepto.
No me cabe duda de que sacará partido y observaciones interesantes que ayudarán a que comprendamos mejor los parámetros en los que se encuentra el Estado del Arte en materia de Gastronomía.
Grasiaeaeaeaaaaaaaaaaaeeeeeeeeeeeesss.
Conde de la Maza Jauna
que mierrrrrrrrrrrrrrrrda de pagina
voludos
asdas
Gracias por tu aportación.
Espero verte por aquí más a menudo.