El Día del Burrito*
*Confieso que he traducido el nombre eusquérico (“astotxo eguna”) porque en castellano suena mucho más hortera, si cabe.

(“Huida a Egipto”, de Goya)
Cada año, el domingo siguiente la festividad de la Epifanía del Señor (=día de reyes) se celebra en la localidad guipuzcoana de Lazkao el “día del burrito” o “Astotxo eguna”, en el que se conmemora el viaje de la Sagrada Familia desde Belén hasta Egipto. Se hace teatro popular, la gente se disfraza de romano (pero de “romano en agosto, en el sur de Italia”, porque me niego a creer que esa gente anduviera sin más abrigo que una túnica de algodón en Londinium o Helvetia) y, cómo no, hay un mercadillo.
Pero bueno… eso lo pueden leer en cualquier sitio por internet y tampoco es mi deber ni mi intención hacer de oficina turística de Guipúzcoa y provincias satélite (¡si a menos me pagasen por ello!).
Pasemos a lo importante: ese día suele ser tradicional comprar obleas a través de las ventanas del edificio de la hospedería (en la imagen de abajo) del convento de Santa Ana, ocupado por monjas Bernardas.


Las obleas son de las de iglesia, con dibujito y todo y vienen unas 20-25 (a ojo) en cada paquete que cobran 4 euros. Por cierto, me encanta que todavía haya quien use papel kraft para envolver estas cosas (y con “dobladillo” en el borde que cruza el paquete longitudinalmente):



Las monjas también ofrecen caldo en el vestíbulo del convento a todos los que se acerquen. Caldo que, por cierto, es una maravilla: de ese que se hace con gallina y verduras, probablemente del propio convento, que hoy en día no es tan fácil de encontrar en establecimientos hosteleros, donde reina el Starlux. Y menos gratis.

En la catastrófica fotografía superior (el gentío impedía hacerla con más calma) podemos ver una hermana bernarda con Don Juan María, párroco local.
Enlaces
- Sitio Web del Ayuntamiento de Lazkao: aquí.
- Más fotografías en mi espacio Flickr: aquí.



Fantástico post, entre la mano en la oblea y el bocado que falta, casi siento como si lo hubiera mordido yo mismo….me llega a través de los setos el olor del caldo….
Gracias Ibán.
De verdad, el caldo estaba buenísimo. Además, entre las monjitas pidiendo paciencia a la tradicional panda de gorrones que quieren comer para toda la semana y el cura, que es auténtico, aquello era como “I nuovi mostri” (película que le recomiendo, en versión original por favor).
Me acordé de usted cuando mi madre, que me acompañaba, empezó a contar que cuando eran niños hacían ellos mismos en el pueblo las hostias (con perdón) para la iglesia con una masa de harina y agua y cómo se comían los recortes. Vamos a intentar conseguir la plancha con la que se hacían y lo explico en un post.
Muchísimas gracias por el comentario.
Sobre el asterisco del título, tenemos un amigo (@jjgibaja) que tiende a hacer ese tipo de traducciones con prácticamente cualquier cosa, tanto del euskera como del inglés. Y vamos…
Yo también recuerdo haber comido recortes de oblea que sobraban en la parroquia de mi barrio, allá por los setenta. (hay que ver lo que una lleva guardado en la memoria)
¿Y qué va a hacer usted con tanta oblea? ¿Mazapanes de Soto, Lebkuchen?