Fa$ion, Fa$ion

Leo en el Journal of Economic Geography un artículo titulado “Bohemian attraction to creative milieu” (= “Atracción bohemia a entornos creativos”, o algo así):
Creative class theory posits that creative people are attracted to places most conducive to creative activity. The association of the share of employment in the arts with various indicators of economic dynamism provides plausible support for this conjecture. We explicitly test this conjecture by modeling the 1990 share of employment in the arts at the county level, and then use the residual from this regression to explain differences in various measures of economic dynamism between 1990 and 2000. Our results support the hypothesis that an unobserved creative milieu that attracts artists increases local economic dynamism.”
Traduzco como puedo:
La teoría de la clase creativa propone que la gente creativa es atraída a los sitios más orientados hacia la actividad creativa. El vínculo entre la parte artística del empleo con varios indicadores de dinamismo económico provee un apoyo plausible a esta conjetura. Probamos explícitamente esta conjetura basándonos en la proporción de empleo artísticos a nivel regional y luego usando el residual de esta regresión para explicar diferencias en varios indicadores de dinamismo económico entre 1990 y 2000. Nuestros resultados apoyan la hipótesis de que un entorno creativo inadvertido que atrae artistas aumenta el dinamismo económico local.”
Y ahora traduzco al román paladino (tras leer algo más que el abstract, lo cual recomiendo):
- Los entornos “fasion” atraen a gente “fasion”.
- La gente “fasion” genera más pasta.
Y por último, interpreto: tener una temporada de ópera y/o ballet, salas de exposiciones, museos, teatros, calles “bonitas”, edificios vanguardistas, restaurantes que vayan más allá del chuletón y el chacolí (recuerdo que la gastronomía ES arte)… QUE UNA CIUDAD SEA A(R)TRACTIVA hace que la gente que nos va a pagar la jubilación vaya a vivir a esa ciudad.
En el reciente congreso “Euskal Hiria 2007“, al que tuve el placer de asistir, el gran Alfonso Vegara (presidente de la Fundación Metrópoli, doctor arquitecto, economista y sociólogo… ahí es nada) nos situaba en “un contexto de ciudades en competencia por la atracción de talento”.
Intuyo que va siendo hora de olvidarnos de cosas del tipo “basta nuestro marco incomparable™ para ser superiores al resto”, “no hay nada como el chuletón de toda la vida” o mi frase favorita: “cómo te va a gustar la ópera si eres de Ataun”.



Muy ilustrativo e interesante Worldgate.
Se nota que eres muy urbanita, y que quieres distanciarte (que no deshacerte, eso ya es otro cantar) de todo lo “provincioso”. Lo cual me parece fenomenal.
Sin embargo, lo que propones implica CAMBIOS. Y ya sabes que todo cambio empieza por cambiarSE (uno mismo). Cambiar cuesta mucho, y más por estas tierras. A menudo pienso que lo de “estar fuertemente ligado a nuestras raíces…” no es precisamente lo más recomendable, ni lo más enriquecedor.
Sabes muy bien que por estas tierras lo “fasion” se asocia irremediablemente con lo de “bicho raro”, “bohemio”, “caprichoso” y mucho me temo que también con “señorito”…si hombre, “esos que ni tienen arrugas en las manos ni se han roto una uña”…
Coincidirás conmigo, en que frases como “qué pasa americano” por vestir una gorra, son (lamentablemente) de lo más habitual. ¡Y ya no te digo si osas ponerte una gorra de estilo escocés! Si supiese la gente que nada más cruzar la frontera otro(s) mundo(s) les espera…
Mucho me temo, que todo lo que me cuentas tiene que ver, y mucho, con una mente inquieta, y por tanto…inteligente.
Cordialmente te saluda,
Waneonwani