pigs & leeks

10Dec07

Mientras espero a que uno que yo me sé me pase las fotografías que sacamos este pasado puente les cuento la maravilla culinaria que hice hace unos días. Bueno… en realidad no era nada del otro mundo, pero es que salió muy bien, qué quieren que les diga.

Todo empezó, como muchas otras ocurrencias, en uno de mis blogs favoritos. Hablaba (en realidad sólo puso fotos… pero fue suficiente) de dos cosas:

Rilettes

La rillette, más comunmente conocida en plural, “rillettes”, es una pasta de aspecto fibroso que se unta normalmente en rebanadas de pan tostado. Consiste en una mezcla de carne (normalmente de cerdo, como las de la foto de abajo, aunque Ibán hablaba de rillettes de salmón) extracocida en su grasa y desmenuzada a mano o a máquina con sal, pimienta e hierbas aromáticas y especias o incluso vino y otros alcoholes.

Además de las rillettes de cerdo se pueden hallar de pato, conejo, oca, pollo, salmón, atún, trucha o piezas de caza entre otras y se suelen vender embotadas y con una capa de grasa en la superficie, o a peso en las charcuterías. El invento es típico de las ciudades cercanas al Loira como Mans, Tours y Anjou, pero se puede comprar por toda Francia y parte de Europa Central™ (que es un eufemismo de la Europa septentrional anglosajona que usaba un amigo mío argentino para excluir a los muertos de hambre mediterráneos cuando hablaba de fenómenos europeos).

¡Ya me estoy liando! El que quiera más información, que busque en Wikipedia (tanto en inglés como en francés).

La cosa es que en mi penúltimo transfronterizo a gabacholandia fui de compras al centro comercial BAB2 (BAB = Biarritz Anglet Bayonne) y encontré un “Pot de Rillettes du Mans à l’ancienne” de la serie esa de productos de Carrefour que en España es algo así como “de nuestra tierra” y en Francia es “Reflets de France”.

Nada, todo esto para decir que gracias a Ibán descubrí un producto pintoresco más que no conocía y además, como engorda, está bueno.

Tarta de puerros y gambas

En la misma visita al Carrefour de BAB2 recordé que junto a las rilletes el artículo hablaba de una tarta de puerros (recordándonos magistralmente que SÓLO la “quiche Lorraine” es una “quiche”, y que el resto son tartas, by the way) y decidí comprar masa para la base. La masa venía fresca, estirada y enrollada, como los rollos de hojaldre que podemos encontrar en éste, el lado chabacano de los Pirineos. A los dos o tres días compré unas gambas congeladas (todo muy precocinado, hoy) y le robé unos puerros a la vecina.

Procedimiento: rehogué los puerros y una cebolla en mantequilla, lo aparté
del fuego y lo mezclé con las gambas, descongeladas pero crudas. Extendí la masa en un molde. Mezclé un par de huevos con un vasito de nata y le añadí la mixtura a los puerros y la cebolla. Vertí la mezcla sobre la masa, y al horno unos 40 minutos.

El resultado:

Enlaces

  • El blog de Ibán: aquí
  • “A Weakness for Rilletes” en “La tartine gourmand”, el blog revelación del día: aquí