Satxer
A veces un solo detalle es capaz de echar por tierra toda una jornada.
El pasado sábado tuve una cena familiar en el restaurante Arrieta de Olaberria, del cual no he hablado en este blog a pesar de haberlo visitado varias veces, porque no deja de ser un Barranquesa™ de segunda categoría y además se da el hecho de que los que regentan esa casa son familiares míos con los que no quiero llevarme mal.
La cena, que inauguré negándome a leer la carta “porque ya me la sé” (no es nada grave: es la misma carta que se puede encontrar en todos y cada uno de los restaurantes de la comarca), comenzó con buen jamón, fritos variaus caseros, crêpes de txangurro (no se asusten, es la nota “aquí hay nivel” habitual) y un revuelto de ajos tiernos y gambas a modo de entrantes comúnes. Después, como plato principal, compartí un lenguado meunière “muy fino” (una adjetivación muy vasca, de la que les hablaré otro día) y un cordero asado bastante digno con mi queridísima prima María.
Todo iba bien cuando, a la hora de los postres, las camareras nos proveieron a cada comensal con una carta estándar de dulces precocinados y congelados por la multinacional Nestlé que, desgraciadamente, está invadiendo cada vez más establecimientos del universo gastronómico vascongado. Quiero dejar bien claro que este tipo de cartas SÍ que constituyen una amenaza de plaga ante la cual las autoridades (in)competentes deberían tomar extrictas medidas cautelares. Ríase usted del mejillón cebra.
Tras escudriñar angustiado el panfleto y empujado por el fervor popular, me decanté por la mini Sacher. Craso error.

Antes de nada, estimo oportuna una breve (ma non troppo) explicación de lo que es y representa la Tarta Sacher o Sachertorte.
Corría el año 1832 cuando el repostero judeoaustríaco Franz Sacher confeccionó una tarta de chocolate para Klemens Wenzel Nepomuk Lothar Fürst von Metternich-Winneburg zu Beilstein (”Clementito” para los amigos), político y diplomático que presidió el célebre Congreso de Viena. La criatura consistía en dos bizcochos de chocolate no demasiado dulce separados por una capa de mermelada de albaricoque, todo ello recubierto de una cobertura de chocolate negro. Se suele acompañar la tarta con nata montada sin edulcorar (Schlagsahne en alemán de alemania, Schlagobers en alemán de Austria), ya que no destaca precisamente por su ligereza y jugosidad (vamos, que es un poco “cemento armado”). El que quiera puede encontrar docenas de recetas en internet a nada que busque un poco.

Justo detrás de la Wiener Staatsoper (la Ópera Estatal de Viena), en el número cuatro de la Philharmonikerstraße, sita el que probablemente sea el hotel más famoso de la ciudad: el Hotel Sacher, de cinco estrellas y miembro de The Leading Hotels of the World. Dicho hotel fue abierto por Eduard Sacher, hijo de Franz, y es este establecimiento el que posee el registro nominal “Original Sacher-torte” desde 1876, aunque no fue hasta 1965 cuando se le reconoció dicho mérito frente a la archiconocida confitería Demel (a mi juicio sobrevalorada por su famoso Apfel-strudel, muy inferior al de Haas&Haas). Es curioso que hoy en día Demel sigue sirviendo la Sachertorte con el nombre de “Demels Sachertorte” (se rompieron la cabeza con el nombre) y difiere del “Original” porque en vez de tener la mermelada de albaricoque entre los bizcochos lo tiene debajo de la capa de chocolate negro que cubre el bicho.
Tooooooooodo este rollo lo he soltado por dos razones básicas:
PRIMERA: Señores de Nestle. Ser la compañía agroalimentaria más grande del mundo no les exime de ser responsables de DIFAMAR este gran dulce austríaco vendiendo con ese nombre algo que, además de ser insulso e insípido, ¡¡¡NO SE PARECE EN NADA A UNA SACHERTORTE!!! Es más, estos señores se atreven a “reinterpretar” el plato en su página web:
Original Tarta Sacher en versión mini, con una deliciosa receta a base de helado de chocolate negro con trocitos de galleta y salsa de frambuesa. Con cobertura de chocolate negro y decorada con una pastilla chocolove
SEGUNDA: Señores empleados de hostelería. Aunque en las vascongadas (y parte del extranjero) SACHER se pronuncie algo así como SATXER (con ché, vamos, casi como Thatcher… ¿pillan ahora el por qué de la primera fotografía del post?), el invento es GERMANO (!!!) y se tiene que pronunciar algo parecido a SAJER (ˈzɑxərˌtɔrtə). Versteht?!?



Hola, buenas.
Tienes razón, se debe pronunciar “Sager”, aunque las medidas a tomar por las pertinentes autoridades no deberían ser “extrictas” sino estrictas.
A veces un sólo detalle puede echar por tierra todo un post.
Buen provecho
A los eneldos de todo el planeta:
Además del acertado diagnóstico del Dr. Antoine LeMondePorte quisiera hacer llegar la profunda preocupación que me causa que en París, donde he estado/padecido 4 días, no sepan sacar un chocolate caliente decente a la primera. Cierto que París es París y que Vascongadas es Euskadi (¿Bosque de Euskos?), pero esa debacle que se comienza a dar en la Europa continental me hace, once again, ver en el Reino Unido de la Gran Bretaña que nunca se ha destacado en el apartado gastronómico, pero que demuestra su capacidad de adaptarse a las formas de arte que merecen tal tratamiento. Y ese es el caso de la gastronomía.
Con las frases del tipo “aquí hay nivel” o “muy fino” estamos demostrando una sola cosa: que ya no nos movemos. Y que al igual que la piara se regocija en el lodazal, el vascuence (¿y Nestle?) se regocija en sus Barranquesas…
Saludos cordiales,
Count van der Maza
A juzgar por las imágenes los sabores deben diferir, aunque el nivel de los establecimientos también debe ser distinto. ¿Olaberria y Viena no tienen tren de alta velocidad no? No, por si había forma de arreglarlo.
Joe Maki, tío, has hundido a Worldgate, un poco de mano izquierda…
Bueno aunque él no deja títere con cabeza.
Salu2.
MAKI: Acabo de recibir tres sms’s, un email, dos avisos por MSN messenger y una citación judicial diciendo todos ellos algo así como “con el primer comentario del post te han matao”. Es verdad. Podría decir que lo he puesto para ver si alguien se daba cuenta y comprobar así si la audiencia está al loro… pero mentiría. De todas formas, aunque suene a excusa barata, creo que he tenido algún problema técnico, porque ayer, cuando releí el post, corregí éste y otros fallos (”proveieron” debería ser “proveyeron”, etc.) y me dio un error al guardar la versión corregida. Desde que actualicé el Wordpress me da error a veces. Total, que ahora es cuando me pongo a la defensiva (más aún) y le digo: al menos lo mío con un corrector ortográfico (o un lector severo) se va. Nestlé tendrá que hacer bastante más esfuerzo para mejorar su Sachertorte… por no hablar de la camarera, para decir “sacher” en vez de “satxer”. Lo que es un “rebota, rebota y en tu culo explota” en toda regla, vamos.
CONDE: Lo del “chocolate espeso” (¿o debería decir “expeso”?) me temo que no es facil de encontrar fuera de Expaña.
WANEONWANI: Pues sí. Me ha hundido. Pero conste que no pido para conmigo un trato diferente al que yo tengo con el resto del mundo. Qué le vamos a hacer… así me va.
Creo que tienes un problema con las equis en la lengua de Cervantes, como bien te han eXplicado y al igual que del latín excarpsus –> escaso, de strictus –> estricto
un besooooooote !!!!!