Llega un momento en la vida de todo vascongado en el que tiene que tomar una decisión cuyas consecuencias arrastrará el resto de su ya de por sí triste vida. Tarde o temprano, cualquier ciudadano de estas, nuestras provincias, será requerido a decantarse ante un dilema: ¿carne o pescado?

Pero lo peor está por llegar. Vascongados y vascongadas del universo: si el Conflicto tiene una tercera vía, ¿por qué el sumo acto de la ingesta no iba a tener una tercera opción? Para desgracia de provincianos y azote de sidrerías, existe: ni carne ni pescado, SE PUEDE SER VEGETARIANO.

Tanto para aquellos que hayan decidido poner en serio peligro su salud adentrándose en el tórrido mundo del tofu (no sé por qué, el autocorrector lo sustituía por “tufo”…) y los brotes de soja, como para los que no perdemos ningún anillo por hacer incursiones esporádicas en el mismo, hoy recomiendo una opción más que digna: el restaurante MILDREDS de London.


(Para los NO angloparlantes: “AMAMOS A LOS VEGETARIANOS. Más carne para nosotros.” Pueden hacer click sobre la foto y luego sobre “all sizes” para ver la fotografía en grande)

Situado en pleno SOHO, a unos 50 metros del por ahora insuperable Yauatcha, la llamativa fachada azul (en la imagen inferior) hace que el que busque Mildreds no tenga pérdida a nada que se asome por Lexington St.

El comedor de no fumadores (el más grande) está situado al fondo del local. Cuando se llena de inglesas chillonas la acústica es una tortura, el ruido puede llegar a ser verdaderamente molesto. En lo demás, es un local bien iluminado y agradable. Un poco pequeño, quizás, sobre todo teniendo en cuenta que casi siempre esta abarrotadisisisisísimo, por lo que recomiendo ir temprano o tarde, nunca en hora punta.

Si bien el restaurante dispone de una carta estacional (que pueden ver en el apartado “Menu” de su sitio web) yo, como la mayoría de los visitantes, suelo comandar mi elección de los platos del día que escriben en una pizarra (en la fotografía interior, click y “all sizes” para miopes). Las categorías habituales: sopa, entrante, plato principal, hamburguesa, pasta, pudding, crumble y helado.

Como hago casi siempre, me decanté por una “burger of the day” (= hamburguesa del día) con queso mozzarella y “sweet potato fries” (boniato frito, en vez de las patatas fritas de toda la vida).

La gracia está en que, al ser un restaurante vegetariano, la hamburguesa no es de carne, sino de… “cosa” vegetariana. No tengo ni idea de cómo lo hacen, pero deben tener ya cierto truquillo cogido al asunto y hacen hamburguesas de todo lo imaginable. De hecho, siendo yo un visitante frecuente de este establecimiento no recuerdo haberme encontrado dos veces con la misma variante. Mi preferida fue una magnífica hamburguesa de aceitunas negras, tomates secos y albahaca (muy italiano). Pero este día me tocó una de brécol (escrito con dos “ll” y una sola “c”, justo al contrario de como se debería: broccoli), puerro y pimientos mixtos. Voila:

Obsérvese que la hamburguesa, además del… “filete” (!) viene con una salsa de frutas y una ensalada, que en este caso estaba entre los panes (“fruit relish and basil mayo served with leaf salad”, dice la carta). Y la mozzarella, tal y como pedí. Y el boniato, en vez de las patatas fritas (ambas opciones son ¡geniales!). Les incluyo otra instantánea, para que se aprecie mejor la composición de la “cosa”:

De postre solía elegir una maravilla moderna, un prodigio de la culinaria contemporanea, una bendición para las cuentas corrientes de los cardiólogos de medio mundo: “raspberry and orange chocolate truffle cake” (más o menos, una tarta de trufa de chocolate con naranja y frambuesas). Tenía tal densidad que llegué a temer que generase un agujero negro. Dicha teoría respaldaba, además, la atracción que ejercía sobre mi. Para que aquellos que tengan el placer de conocerme se hagan una idea de la densidad del pastel: me era completamente imposible comerme una ración “normal” yo sólo, por lo que solía ser una buena opción para compartir.

Desgraciadamente, este plato que solía estar en la carta “estable” de Mildreds desapareció súbitamente dejándonos a sus múltiples admiradores perdidos, sin rumbo y en el lodo. Hay quien dice que de vez en cuando, en los días menos esperados, hace aparición en la pizarra… quizás sean habladurías, pero espero poder comprobar que estoy equivocado. Mientras tanto menos mal que nos quedan los increíbles helados caseros. El de mango es una iluminación celestial, absolutamente recomendable.

RESUMIENDO: Mildreds es un magnífico restaurante que, a pesar de ser vegetariano, está y seguirá estando entre mis favoritos de Londres. Merece la pena olvidar por un momento los prejuicios provincianos y atreverse a entrar en estos berenjenales (nunca mejor dicho), aún a riesgo de terminar el resto de sus días preparando el suicidio colectivo de turno en una secta filobudista. O peor aún… caído en las garras de la homeopatía autocomplaciente.

Enlaces


3 comentarios a “We love vegetarians”  

  1. Gravatar Icon 1 Jezuza Aguirregomezcorta

    Andoni, nik “casi casi” nahiago dut Sagardotegita juten seittu. Jan oi oso “sanoa” izango a, baina…, txuleta on bati utzibeharra dau!.

    Lekue bai, oi gustau zat, kanpotik gehio barrutik baño.

    Konforme zea?

  2. Gravatar Icon 2 giorgio21

    Pues sí querido amigo, gracias a ti recuerdo aquella extraña hamburguesa que comí en Mildreds. Y el boniato. Como bien dices es un restaurante vegetariano pero no sólo para vegetarianos.
    Más que recomendable. Yo propondría ir a Yahuatcha al Té (por favor ni se os ocurra pedir Coca-cola) y rato después cenar en Mildreds. Y ya de paso, visitar a continuación
    un típico bar Londinense.

    Guten nacht

  3. Gravatar Icon 3 T-Bone

    Haré de tripas corazón y la próxima vez que visite Londres (tranquilamente puede ser de aquí a 10 años) dejaré de lado la vía por la que me decanto sin ningún tipo de dilema provinciano (carne, aunque es obvio en mi caso) para apostar por la tercera vía (¿tienen las terceras vías siempre tufo digo tofu?) y probaré ese fantástico menú que nos propones. Aunque sólo sea para defender la primera vía con un mayor entusiasmo.

    ¡Aupa la Provincia! ¡Y más la nuestra! Por cierto, el sábado pasé por segunda vez en mi vida por uno de los pueblos frontera de nuestra provincia. Muy bonito Ataun ;-) (por Dios, he empezado a utilizar emoticonos). La próxima vez pararé con más tiempo para curiosear un poco, y averiguar basándome en las fotos de post previos en qué balcón se realizan los desayunos más british de los que se celebran entre los paralelos 42º50′ y 43º10′ y entre los meridianos 2º y 2º20′.

Deja una respuesta



Lo que estoy haciendo...

 

October 2007
M T W T F S S
« Sep   Nov »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031