Tras una semana, la pasada, especialmente inactiva y un fin de semana londinense intensamente gastonómico vuelvo a la carga. Dado que sería imposible transcribir absolutamente todo lo que he hecho este fin de semana, intentaré esbozar los principales hallazgos y reencuentros acaecidos allí.
Uno de los hallazgos que, inexplicablemente, había ignorado hasta este fin de semana en toda mi estancia anual y anteriores/posteriores visitas a London son las tiendas de bagels del final de Brick Lane (allá por el número 159, casi haciendo esquina con Bethnal Green Road), al este de la ciudad.

Antes que nada, para aquellos que no tengan ni idea (¡Ignorantes!) de lo que es un bagel:
El bagel (o a veces también beigel; en Yiddish בײגל beygl) es un pan elaborado tradicionalmente de levadura de trigo y que suele tener una forma toroidal debido a que la pasta se cuece en agua y después se mete al horno. El resultado es un pan denso con una cubierta exterior ligeramente crujiente
Dicho de otra forma: unos bollos con forma de donut que normalmente se cortan como un bocadillo y se rellenan de cosas.
Pero empecemos desde el principio: allá por mi periodo londinense, hace un año y medio o dos años, visité por primera vez la calle Brick Lane, acompañado por un amigo australiano y uno madrileño (qué mezcla más cosmopolita, ahora que lo pienso). El objetivo de la expedición no era otra que la de degustar los obscuros placeres del picante (que los tiene) en uno de los muchos restaurantes indios que pueblan el barrio.
Por lo que se ve Brick Lane (= camino del ladrillo, por ser el barrio donde antiguamente estaban las fábricas de ladrillos que usaban la arcilla local) ha ido atrayendo a diferentes grupos de inmigrantes a lo largo de los siglos. Primero fueron los Hugonotes (protestantes franceses); luego, por el siglo XVIII. la gloriosa comunidad judía y por último vinieron los indios, principalmente de la región Sylhet de Bangladesh, a los que debemos la abundantísima presencia gastronómica de la zona. Tampoco debemos olvidarnos que los mercados dominicales de Brick Lane y Spitafields (en la foto posterior) se celebran, obviamente, por aquí.

Es muy típico acudir a Brick Lane en peregrinación para degustar platos de curry que dicen que remedia, o al menos hace más llevaderas, las resacas dominicales y los molestos catarros provocados por las humedades thamesianas. Eso sí, es tradicional que permitan a cada uno llevarse su cervecita, porque muchos de estos restaurantes no sirven bebidas alcohólicas por estar regentados por musulmanes.
Pero de aquellos judíos que precedieron a los asiáticos todavía queda algo: unos cuantos establecimientos al final de la calle que hacen y venden “beigels” (o bagels) para deleite del personal.
Visité primero una de ellas, en el número 159 de Brick Lane (vean la primera foto, más arriba en este post), llamada de forma original y sorprendente “Beigel bake, Brick Lane Bakery”. Como el mismo rótulo indica es una de las que están abiertas las 24 horas del día, 7 días a la semana. Tras pedir un bagel de “salt beef” (ternera curada con sal), tal y como me había recomendado ibancito dentro de su sugerencia de ruta cutre-deluxe (sic.), pero la brusca señorita eslava me espetó un “not yet. Later” (= “todavía no. Más tarde”) y tuve que optar por la más fácil de encontrar versión: bagel untado con queso con salmón ahumado.

Mis genes vasco-judaicos se volvieron locos con el sabor y la textura de este bollo recién hecho. Absolutamente delicioso.
Peeeeeeero, me quedé con las ganas del bagel de ternera. Así que entre en el de al lado (en el número 155, fundado en 1855, “el primero y el mejor de Britania”)…

… y pedí uno (y también aproveché para pedir media docena de “plain bagels” o “bagels a secas, que esta semana han contribuido a hacer la rentrée más llevadera). Observen el resultado:

¡MAGNIFICO! Ternera con pepinillos y una mostaza inglesa rabiosamente picante.
Lo peor de este tipo de posts es que por mucho que les intente describir con palabras las sensaciones que uno pueda sentir… o más bien “padecer”, nada puede ser comparable a que vivan ustedes mismos dichas sensaciones, acudiendo a estos dos establecimientos que, desde hoy, incluyo como uno de los 40 o 50 que conforman mi TOP 5 de templos de peregrinación gastonómica.
Enlaces:
- Más fotografías de esa mañana en mi espacio Flickr: aquí.
- Crítica del “Brick Lane Beigel Bakery” en London-eating.com: aquí.



Andoni, mesedez, que asco!! yo como miles de bagels al mes (por no decir a la semana) y nunca, pero nunca, he oido de bagel con ternera y pepinillo!
Los bagels se comen con queso huntado y punto.
Sabia que las gastronomia inglesa dejaba mucho que desear pero despues de leer esta barbaridad…..
Vaya, acabo de defender a USA? no me lo puedo creer!
…”Uno de los hallazgos que, inexplicablemente, había ignorado” …tranquilo, mashote, el “Salt Beef” es algo que llega a la vida de todo hombre
No obstante, tengo malas y buenas noticias. Las malas son que la elección es la inversa, Salt Beef en el sitio más arriba (donde, efectivamente, las chicas son muy “simpáticas”) y “Lox” en el de abajo (donde lo aliñan mejor).
Las buenas son que…tienes que volver a probarlos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Realmente los bagels de este sitio son flipantes. Nosotros tuvimos que prohibirnos comprar los “plain” bagel, porque si te comprabas 6, te comías 6 (para desayunar, simplemente con mantequillita); si te comprabas 8, te comías 8; y así ad infinitum…
Una vez estuve hablando, así en plan de-panadero-a-panadero, con el panadero de allí (que era judio) y me contó que cada día salen por la puerta 10.000 bagels, y eso que ya no hacen catering ni hoteles!! Me contó como uno de sus secretos es que los hierven en agua **con harina** para darles ese final chicloso delicioso. También como antiguagmente tenían un horno de diesel que oscilaba mucho de temperatura, así que las hornadas de final del día requerían más azúcar en la masa para alcanzar el mismo tono de bronceado. Es increíble meterte hasta el fondo de la tienda y ver como humea la caldera de cocción, y como van pasando los bagels al horno en largas vigas de madera. Me alegro de que te gustara la sugerencia, mate.
Gracias Antoine por este fabuloso post.
Yo, goloso de mí, me imagino un bagel recíen hecho, recubierto de chocolate fundido…
Pero eso tendrá que hacerlo Ud Mr Worldgate, pues es Ud buen sabedor de mi naturaleza celíaca………..
Saludos y bonapetit! (por cierto, que sepa la plebe que los bonbones de la Maison que me ha traído mi querido amigo están …————–>danke schön!)
Los bagels de este sitio son alucinantes!!! Los caté hace dos veranos y está buenísimos.
Adivina quién me dio la referencia para llegar a ellos… ^^
@ainara:
Pues sí. Ya eres “más papista que el Papa”.
@Ibán:
Ya me di cuenta de la elección inversa… pero es que en la que tenía que haber pedido salt beef me vomitaron un “not yet. later” que me dio tanto miedo que tuve que pedir algo… y le tocó al salmón. En cualquier caso, como bien dice, tengo excusa para volver. Muchisisisisísimas gracias por sus chorrocientas hojas de sugerencias cutre-deluxe de las que sólo pude realizar un par. El resto lo dejo para cuando vuelva por los bagels correctos.
@giorgio21
¿Un bagel cubierto de chocolate? Es usted capaz de poner chocolate en todo lo (in)imaginable. Lo de su celiaquía… será cuestión de intentar hacer unos con harina de vaya_usted_a_saber_qué. Todo es ponerse. Ah, bitte schön por los bombones, yo estoy atacando a las trufas.
@milcolores
Me hago a la idea de quién te los recomendó… jejeje. La verdad, al siguiente conocido que vaya por tierras londinenses le voy a pedir que me traiga un par de docenas de bagels, para que la gente por aquí entienda de qué demonios hablamos cuando parece que de repente nos enamoramos de unos trozos de harina y agua (etc.).
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Un millón de gracias por sus comentarios.
Sir Anthony Worldgate