Ha amanecido el segundo día del periplo suizo con el primero de los “graves” incidentes que han : tras quedar maravillado por la magnífica grifería del baño de nuestro hotel (el Jean-Jacques Rousseau, un 3* en la Rue Rousseau, de Ginebra) y haber sacado unas cuantas fotografías comprobamos que de tal insigne instrumental no mana agua caliente.

Ni el té del desayuno, servido en tetera de hierro fundido, ni las disculpas del camarero (”we’ve had some technical problems with the hot water” = “hemos tenido algunos problemas técnicos con el agua caliente) han atenuado el monumental cabreo que llevaba encima por haber empezado la jornada de una manera tan poco… divertida.

En cualquier caso, hemos cogido el coche y partido hacia Basilea nada más terminar de desayunar, porque tras hacer cálculos hemos descubierto que tampoco es que tengamos demasiado tiempo. Bordeando los lagos Léman y Neuchâtel y tras más de dos hora de camino hemos llegado a Basilea, peeeeeerooooo aunque hayamos llegado como a la una y pico resulta que la recepción de nuestro albergue, el YMCA Hostel, abre a las 15:30, así que hemos tenido tiempo para comer.

Antes de nada, me compro un Kägi-fret, mi chocolatina favorita, en un kiosko de la estación:

En un primer vistazo a la ciudad hemos encontrado un restaurante con bastante buena pinta. Haciendo esquina en Klosterbergstrasse, cerca del nuevo y notorio edificio de la Schauspielhaus de Schwarz, Gutmann & Pfister Architekten, se halla Besenstiel. Nos ha recibido una elegante decoración minimalista, y un ambiente probablemente orientado a clientes de negocios.

El tagesmenu o menú del día está compuesto por un entrante a elegir entre una sopa del (ese día era una sopa de verduras) o una ensalada y u no de los platos principales ordenados en platos fríos, pastas/arroces, pescados y carnes. Ah, pero antes de empezar… un maravilloso pan de esos con cereales que hacen los germanos:

Los gemelos han empezado por una ensalada de hojas variadas aderezada con aliño italiano, muy buena pinta:

Yo me he decantado por la sopa de verduras. Delicada, equilibrada, ligera y calentita, perfectamente apetecible en un día lluvioso como el de hoy. La nata montada, probablemente de spray, la degrada ligeramente:

Y a continuación Gorka e Iban han pedido un Carnaroli Risotto mit frischem Safran und Parmesan, o lo que es lo mismo, un risotto con arroz carnaroli con azafrán fresco y parmesano. Delicious:

Y yo he elegido Gefüllte Pouletbrust mit Rucola und Tomaten, an Rosmarinjus und Ofenkartoffeln, es decir, un jugoso pollo relleno con rucola y tomate acompañado con unas patatas al horno con romero superiores. Un plato sencillo. Una estupenda elección. En la fotografía, el pollo está debajo de la rucola:

Como es habitual, Iban ha terminado con un capuccino y como NO es habitual, pero las prisas han obligado a ello, Gorka y yo no hemos pedido postre. Una pena, seguro que estaba exquisito.

Hemos salido disparados del restaurante (después de pagar, claro), nos hemos colado a un montón de gente que llevaba horas esperando y hemos hecho el check-in en la recepción del albergue… pero hemos dicho que somos españoles y nos han mirado con cara de pena “pobrecillos… pasad, pasad” y nos han dejado en paz. Aquí viene la locura: medio-deshacer la maleta, ducharme, ponerme el traje y la pajarita y peinarme… bueno… esto último es coña. Hemos conseguido salir a las cuatro y algo, teníamos dos horas para llegar a Lucerna al concierto. La duración prevista del trayecto sería de una hora escasa. Peeeeeeeeerooooo…

¡¡¡TACHAAAAAAN!!! La ley de Murphy: atasco monumental. El densisisísimo tráfico del tramo en el que la autopista Basilea-Lucerna coincide con la Neuchâtel-Zurich nos ha hecho perder unos preciados momentos. He estado a punto de desesperarme, no sólo porque podía perderme el concierto inaugural del Festival de Lucerna, sino porque tenía entradas de dos amigos que también se lo hubieran perdido.

Al final Abbado ha ganado a Murphy (como no podía ser de otra manera) y hemos llegado a las seis menos diez. Me he bajado del coche antes de aparcar, por si también había embotellamiento a la entrada del parking.

Inauguración del Festival de Lucerna 2007

Tras llegar por los pelos he comprobado que mi localidad está en el gallinero del magnífico auditorio KKL (Kultur- und Kongreszentrum Luzern) del arquitecto Jean Nouvel (ver foto debajo). Hace tres años, cuando una amiga, fanática admiradora del grupo de niños explotados llamado “Parchís”, me acompañó al Festival se quejó de que el vértigo no le había dejado concentrarse en la primera parte del concierto, y tuve que cambiarle el puesto. Ella estaba en el cuarto balcón, yo en el tercero, pero no me acuerdo de haber sufrido la impresión que padecí antes de empezar la interpretación 9ª Sinfonía de Beethoven.

Para colmo, lo que empezaba a las 18h no era el concierto en sí, sino una larguíiiisima ceremonia en alemán, en la que han intervenido desde Jürg R. Reinshagen, Stiftungsratspräsident (presidente del consejo de Administración del Festival), hasta la Bundespräsidentin, Presidenta de Suiza, Micheline Calmy-Re (mira que llamarse “Micheline”…). La ceremonia ha empezado con una interpretación del primer movimiento de la primera sinfonía de Mahler para órgano (!). A continuación un par de violinistas han acompañado al presuntamente genial escritor húngaro Péter Esterházy en una especie de “pregón” titulado “Wohin und woher” (de dónde y hacia dónde… supongo que relacionado con el tema de este año, “orígenes”) en el que han intercalado partes instrumentales con discursos intuyo que graciosos (a juzgar por la reacción del público, que sin duda dominaba mejor el alemán que yo).

Y por fin, a las 20:00, ha llegado el momento:

Claudio Abbado, director de orquesta

Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Sinfonie Nr. 9 d-Moll op. 125 (1822–24) mit dem Schlusschor nach Schillers Ode «An die Freude»

LUCERNE FESTIVAL ORCHESTRA | Chor des Bayerischen Rundfunks (Peter Dijkstra Einstudierung) | Claudio Abbado Leitung | Melanie Diener Sopran | Anna Larsson Mezzosopran | Jonas Kaufmann
Tenor | Reinhard Hagen Bassasdf


Todos los comentarios sobran. (Es decir: que no tengo ganas de ponerme a escribir del concierto ahora mismo, quizás otro día…).Tras el concierto, Carosotti, Cabrera, Martin (x2) y yo, Sir Anthony Worldgate, hemos cenado en un restaurante típicamente turístico en el que nos han clavado una buena tajada. Yo he comido una cosa que todavía no estoy seguro de lo que era. La sola mención me revuelve el estómago. No comment.

Parkings de Europa Central™

No sólo la comida (me refiero al del mediodía) y la música nos recuerdan que no estamos en la poco añorada Patria, España: hasta los más insignificantes detalles hallados en un parking subterraneo nos sugieren la superioridad de la civilización centroeuropea. Observen:

Para los menos agudos (que ni siquiera se den cuenta viendo la foto ampliada), o los incrédulos: sí, es una plaza de aparcamiento destinado a su uso por la sección femenina de la humanidad. La cualidad básica de estas plazas parece ser que son más anchas que las que necesitamos los pertenecientes al género masculino, tal y como se observa claramente en la fotografía. Mi amplio conocimiento del género humano en general y de los individuos en particular me hace aplaudir la medida y sugerir su ampliación para aceptar también a algunos miembros del sexo débil (me refiero al masculino).

Por cierto, también había plazas reservadas para mini-coches (para Smarts, vamos) que medían sólo 3 metros de longitud.

Resumiendo…

Protagonistas del día: la ley de Murphy (”si algo puede salir mal, saldrá mal”) y Claudio Abbado.

Mi fotografía favorita del día (que hoy va a ser “la menos mala”, porque tampoco me he lucido demasiado…), ésta de los gemelos en la ventana del hotel de Ginebra:

Enlaces

  • Sitio Web del fabricante de las chocolatinas Kägi-Fret: aquí.
  • Sitio Web del Restaurante , de Basilea: aquí.
  • Sitio Web del Lucerne Festival: aquí.
  • Fotografías del segundo día del Viaje a Suiza: aquí.


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