Vaya manera de empezar la semana.

El lunes por la mañana me propuse cortarme el pelo, como suelo hacer habitualmente, usando mi maquinilla recargable Philips (ver imagen justo debajo), con la que nunca he tenido problemas. Hasta hoy.

Nada más empezar noté que el ruidito que sacaba el cacharro era más bien irregular… tendiendo con el tiempo a pronunciarse en los graves… vamos, que estaba quedándose sin batería. Intenté darme prisa, a ver si terminaba antes de lo inevitable, pero no pude abarcar mis inmensas dimensiones craneales. Éste fue el resultado:

Para los espabilados: obviamente el hecho de quedarme sin batería no era un problema insalvable… pero que el cable con el cargador desapareciese por obra y arte de “duendecillas” que se dedican a cambiar de sitio todo aquello que uno deja en un sitio dado… asegurándome la certeza, a estas alturas, de que en mi casa hay más probabilidad de encontrar las cosas en cualquier sitio que precisamente donde lo había dejado uno previamente.

Dolorido y débil, cual Sansón, realicé varias llamadas de socorro que tuvieron su fruto en la bienvenida visita de mi primo Harri (”Pedro” en eusquérico, pronúnciese “arri”, no “Harry”, como “Harry Potter”) que acudió a mi auxilio con su máquina cortapelos y, naturalmente, con su cable correspondiente.

Peeeeeeeeero, los problemas no acababan aquí. Resulta que los fabricantes de electrodomésticos tienen una definición un tanto laxa de la metrología y los tres milímetros de corte de mi aparato no coincidían con los tres milímetros del de mi primo (con lo fácil que es calcular tres milésimas de la distancia recorrida por la luz en el vacío durante 1/299 792 458 segundo), con lo cual poniendo dicha medida en mi “nuevo” cacharro daba como resultado un corte que era más largo que el del mío. Aquí es cuando monté en cólera: en mi caballo preferido. Quité todos los “accesorios” al cortapelos y lo usé “a pelo” (vaya… ¡nunca mejor dicho!).

El resultado, como cabía esperar, era un corte entre militar y simiesco un tanto desesperado y espectacular a primera vista:

Para los que se fijen… sí, creo que mi barba era más larga que mi pelo. Pero ahora que nos volvemos a acercar peligrosamente a los 30 grados centígrados a la sombra, el peinado este es utilísimo para aprovechar cualquier soplo de aire que sirva para ventilar las ideas. Eso sí, voy a ir comprando un par de gorras más, porque este verano me van a hacer falta si no quiero pillarme las monumentales insolaciones que suelo padecer desde que soy “descapotable”.

Menos mal que, siguiendo la filosofía capilar de mi señora madre, “a los ocho días enmendau”.


6 comentarios a “Incidente capilar”  

  1. Gravatar Icon 1 KELLY

    TONTO FUISTE POR VOLVER A CORTARTE EL PELO.
    PODRIAS HABER MARCADO TENDENCIA Y PATENTADO EL CORTE.

  2. Gravatar Icon 2 Iban

    JAJAJA, qué bueno… me encanta ese look intermedio, de joven radical…jejeje….
    Uo también tengo una maquinita de estas…pero la mía es modelo antiguo, con cable ;) …de hecho, dados los calores por aquí, creo que voy a necesitar uno de esos en breve…ahora que luzco una melena airosa!!

    Este Harri… va a ser otro loco de la zapatilla y la Behobia, o que?

  3. Gravatar Icon 3 SuperAurreskuMan

    Querido Anfitrión:

    ¡¡El de hoy es uno de los post más graciosos y absolutamente redondos de la todavía breve historia de Porquelodigoyo.com!!

    Creo que no me reía tanto desde… desde ayer, con este flog, también de tema capilar:
    http://www.fotolog.com/urko_sarasola/9221988

    Pero con el tuyo me he reido más rato, que conste…

  4. Gravatar Icon 4 giorgio21

    Bienvenido al club Mr Munduate
    See you

  5. Gravatar Icon 5 WilkY

    Hola!

    Tenías que haberte dejado el intermedio. El “duendecillo” te dejó en bandeja un look mas moderno que no entendiste.

    Saludos,

  6. Gravatar Icon 6 Mattin eta Josune

    Andoni autentikoa zea. Zure bitxikerik oso gustoa irakurtzen dittugu ta askotan beidatzen deu zure txokoa. Argazkik elegantek!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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